Manu se preparó en Marinas del Este, un hotel con un estilo único, muy en sintonía con el look que eligió para ese día. La maquillaron y peinaron dos amigas, haciendo que todo se sintiera todavía más cercano y especial. También estaba su familia, viviendo con emoción cada momento de un paso tan importante.
Juan, por su lado, arrancó el día a su manera: surf, asado con amigos, entre charlas y golf de fondo. Una previa relajada, rodeado de los suyos.
Manu llegó a la ceremonia junto a sus hermanos en la camioneta de su abuelo, una verdadera reliquia familiar cargada de historia y significado.
La ceremonia fue en un parador sobre la playa de Punta del Este, en la playa también fue donde habían tenido su primera cita. Un detalle que hizo que todo tuviera todavía más sentido. Amigos y familiares tomaron la palabra para contar anécdotas, compartir recuerdos y sacar más de una carcajada.
Después, la fiesta fue épica desde el comienzo hasta el final. Manu y Juan lo dejaron todo, y la energía contagió a todos los que estaban ahí.
Un casamiento con historia, personalidad y una celebración inolvidable.


































































































































































